MI EXPERIENCIA COMO VOLUNTARIA

Camila Chávez (voluntaria del PDT)

Como empezar… este voluntariado ha sido una de las experiencias más exquisitas respecto al llenar mi alma de colaboración, de voluntad. Es el tercer voluntariado que me hizo sentir más humana. He aprendido muchas cosas y una vez más me di cuenta que mis problemas son una miseria, respecto a las personas que en verdad la están pasando mal.

Me tocó vivir experiencias con mucha angustia, el pensar que muchas personas viven al día; que si ganan 2 pesos es para ese momento, porque no tienen más. El primer acompañamiento que hice fue con una mamá que tenía 2 pequeñas: Una de tres años aproximadamente y la otra de un añito y más. La entrevista a la que fuimos yo lleve a la niña más grandecita, porque su mamá me iba contando que era la más tranquila y la pequeña la más traviesa (me hizo recuerdo a mi hermana y a mí). Me comento también que cuando ella consiga trabajo, tendrá que dejar a sus hijitas solas en el lugar donde vive, por qué no tiene ningún familiar en Cochabamba y un pedacito de mi corazón se rompió; en sí es el sacrificio que realizan muchas madres y estoy segura que lo hacen porque que no les queda de otra, sino no tendrán opción para salir adelante. También estoy muy segura que esas dos nenas serán muy buenas niñas, ya que tienen una mamá que está saliendo adelante por ella misma, que está luchando constantemente por ser fuerte y no derrumbarse.

En otra ocasión me toco ir con una señora que tiene todas las vulnerabilidades: Su historia me dejo pensando que, si uno quiere salir adelante en muchas ocasiones, no tiene ni el apoyo de su familia y que hay personas de un corazón tan miserable que se aprovechan de ello. Siento rabia e impotencia, por no lograr hacer un poco más por esa persona. Cuando la dirigía a su entrevista fuimos charlando todo el camino, me contó que hubo un tiempo en el que Trabajo Digno le apoyo con víveres para su hogar, ya que acababa de fallecer su esposo y se sentía muy mal, pero que esa ayuda le cayó como del cielo. Después de eso llegamos a la entrevista con la empleadora y era una señora muy dura de carácter, pero supongamos que tenía sus motivos, en fin. Le dijo a la señora que sea fuerte, que ella ve una vibra de fortaleza en ella y la señora estaba a punto de llorar, a veces necesitamos unas palabras de aliento para saber que podemos más… Cuando volvimos, no paraba de agradecerme por la donación que hice de uniformes escolares para sus hijas y por acompañarla (En verdad yo doy la cara por el Proyecto Trabajo Digno, yo digo que se necesitan más personas como mis compañeros). Si podemos ayudar a que otras personas salgan adelante ¡Hay que hacerlo! Sin mirar que recibiremos a cambio, porque Dios es grande y él sabe cuándo más lo necesitas.

Otro caso fue el que me impactó y me molestó bastante: Un muchacho que se presentó a una entrevista; este muchacho tiene discapacidad y fue discriminado. cuando lo llamé consultando lo sucedido en su entrevista, me habló casi llorando de lo que había pasado. Fue una pena su experiencia y que sigan existiendo actitudes como las que tuvo el empleador/ra, para con personas con discapacidad; quienes no piden un trato preferencial, pero sí que los traten con dignidad.

También tuve gratos momentos, al realizar actividades con los niños del cementerio de Sacaba. Ya interactué con ellos antes y este fue el reencuentro, fue muy grato. La verdad algunos no me reconocieron, pero otros sí. fuimos a entregar material escolar para apoyarlos en sus actividades escolares. La compra se realizó, gracias a la donación de un miembro de la ONG OGBL; Nico, desde Luxemburgo. Dos noches antes, como tenía que comprar por docena, le pedí a mi papá que me acompañara y su respuesta me motivo aún más. Me dijo: “Que si es para ayudar, siempre dispuestos”. Y ahora que lo veo más claramente, tengo al mejor papá del mundo. Fuimos a motivarlos para que sigan estudiando; yo los veía felices y entusiasmados. Lo que me gusta de ellos es que se apoyan. Su condición para que sigan trabajando en el cementerio, es que todos estudien, lo cual me parece perfecto. También su forma de coordinar para sus entradas sus salidas, su forma en la que dicen lo que es justo, que nadie tiene más o menos; es lo más reconocible de ellos. También me llamo mucho la atención una jovencita de ahí, Mayra: es tan calladita, sumisa pero a la vez tan dulce. Es un amor de niña. También quedamos en festejar sus cumpleaños, cada tres meses del año, ya que no les festejan nadie y estaré ahí presente, también es un compromiso como persona y con ellos.

En fin, tuve experiencias gratas, penosas y satisfactorias, pero fue lo mejor hasta el momento, de este 2020. Traté con personas muy vulnerables, hasta con un papá soltero (en Bolivia la mujer tiene más beneficios en cuestión al varón, sin embargo sería bueno que también haya apoyo a los padres solteros, quienes también merecen tantas oportunidades como se les da a las madres).

Tengo mucho más que decir, mucho más que expresar, pero yo creo que es suficiente por ahora. Espero de corazón que todas las personas que lleguen al Proyecto Trabajo Digno, logren encontrar un trabajo, el cual sea digno, para ellos y ellas y todas las personas que dependen de su búsqueda, porque todos tienen mucho potencial y eso hay que valorarlo grandemente. Doy las gracias a Martine, Maria, Rodrigo, Jair, Silvia, Aldrin, Karina, Carlita por los concejos, la ayuda la orientación para hacer mejor las cosas y ayudar mejor a los beneficiarios y beneficiarias.

Espero volver con más ganas aún, para de ayudar al prójimo.