La Fundación y el Proyecto, en buenas manos

Queridos miembros del directorio, queridos voluntarios y practicantes,


Queridos aliados, queridos participantes,


Hoy me toca abrazarles y agradecerles.


Hace más de 10 años llegué a Bolivia con este sueño en mi corazón, de apoyar a personas en desventaja social en su camino hacia un trabajo digno fuera de la explotación laboral, en el marco de las leyes y normativas vigentes. Llegué sola, y Ustedes me brindaron su confianza y su apoyo incondicional.


Sin Ustedes, este proyecto no hubiera podido arrancar, menos subsistir, y menos crecer hasta lo que es ahora. Me acuerdo bien de las señoras que vinieron a pedir apoyo en la búsqueda de trabajo, y que volvieron con sus familiares y amigos. Me acuerdo bien de las instituciones que me abrieron sus puertas, y me brindaron sus contactos y consejos.


Querid@s compañer@s, aprendí mucho de cada un@ de Ustedes, y pude crecer. Pude encontrar un equipo de especialistas, capísimos en sus áreas, y juntos hemos podido apoyar a más personas, abrir más puertas, hasta influir en leyes y políticas públicas en favor del acceso a un trabajo digno y a la seguridad social para personas en desventaja social en Bolivia. Les han conocido a tod@s, y saben lo valios@s que son.


Hoy me toca despedirme. No de Bolivia, tampoco de la Fundación. Sino de mi puesto de directora, de mi rol de representante, cara y líder. Después de 10 años de trabajo en favor de la sociedad boliviana siento la necesidad de invertir en mi familia. Por lo menos unos 10 años más… 😉


Estoy dejando la Fundación Kallpa (y el proyecto Trabajo Digno) en manos de mi equipo, de Carla Ponce de León, María Condori, Silvia Ruiz, Norka Cuellar, Paola Encinas (que remplaza a Aldrin Arrazola y asume el área de emprendimiento) y Karina Reyes. Se suman Claudia Escobar como coordinadora y Jinky Irusta como directora.


Estaré acompañándoles unos años más como cooperante de la ONG OGBL Solidarité Syndicale, nuestra financiera de Luxemburgo, lo que fue mi rol inicial. Pero ya no como tomadora de decisiones.


Sé que Ustedes me entenderán. Sabrán que mi corazón duele, que ya extraño verles a menudo y coordinar con Ustedes, reír y planificar juntos. Pero la vida sigue, y Cochabamba es pequeño. Nos volveremos a ver en diferentes espacios, y tiempo para un café siempre habrá.


Sabrán que les pienso con mucho cariño, a cada un@ de Ustedes, y que les agradezco de todo mi corazón por los grandes y pequeños acontecimientos que me hicieron aprender y crecer, como profesional y como persona. Les quiero mucho.


Un gran abrazo,


Martina